Lo mío no es la literatura, pero tenía que contarlo y a quién mejor que a mis amigos....

El Veleta: Quererlo u Odiarlo.

     Es difícil escribir sobre las emociones, precisamente porque son emociones y a veces se escribe más con el corazón que con la cabeza. Cuando decidí realizar la subida al Veleta 2012, sólo me empujaba la ilusión de brindarle algo grande a un ser maravilloso y que lo recordara cuando fuese mayor: Mi nieta.

Para ello contaba, además de la ilusión, con los consejos de mis amigos Correbirreros, Maratonianos , Nuelperos y tantos y tantos otros , los cuales todos coincidían en lo mismo: Es muy dura , la más dura, pero puedes conseguirlo, cuídate en la subida y guarda energías para el final, y yo me preguntaba “ De que me voy a cuidar y que energías voy a guardarme para el final , si esto es lo que hay : año y medio en este loco y maravilloso mundo del running y casi 60 años a las espaldas…” 

     El día anterior a la gran cita, Sábado, cuando mis compañeros de aventura, Manolo Maciá y Antonio Fructuoso, me recibieron en la cafetería del Hotel Eden Mar, de Guardamar del Segura, en sus rostros no había ningún atisbo de preocupación, todo lo contrario: Alegría y ganas de comenzar el viaje. Me contagie de su espíritu y comenzamos el viaje no sin antes posar para la posteridad en una “afotico” que nos hizo Diego el Castellano. ¡Queríamos conseguir algo grande , cada uno, dentro de nuestras posibilidades ¡

 
     Del viaje hasta Granada, el aperitivo con los Correbirras , la comida , la recogida de dorsales y la cena , os podéis imaginar : Todo alegría , felicidad y nervios muchos nervios y sino que se lo pregunten a D. Manuel Maciá Senent.

     A las 19,30 recibo en el Hotel de concentración la agradable visita de unos queridísimos amigos, Mª Ángeles y Miguel Ángel, ambos de Granada “ granainos de pura cepa “ Con los cuales compartí unos minutos y un buen gintonic ¡ lástima no haber podido estar más tiempo con ellos pero nuestro Seleccionador es implacable con el tema de las cenas y los descansos, eso si, me prometieron que al otro día me estarían esperando en la carretera para darme ánimos en la subida y que si podían me esperarían en el Hoyo de la Mora .
Por sorteo de “a dedo “nos tocó dormir a Antonio Fructuoso y a mí, juntos en la misma habitación, por cierto una noche sin sobresaltos (el Presidente Maratoniano tuvo habitación individual, como es preceptivo) 


      A las 4.30 del Domingo día 5 sonó el despertador……..a las 6,40 estábamos en el lugar de salida. Fotos de rigor, abrazos con amigos, conocidos, atención a los medios de comunicación y gráficos ( nuestra queridísima Pilar Correbirras , como siempre, inmortalizando cada momento ) y a las 7 y pico de la mañana …¡ la salida, ya no hay marcha atrás ¡ La consigna : Llegar o llegar ¡  Antonio Fructuoso, y yo, nos habíamos comprometido a realizar la subida juntos ….¡ hasta donde pudiésemos llegar juntos ¡ 

     Fue un verdadero placer compartir con Antonio 28 Km de subida. Nos conocemos desde hace poco tiempo pero lo suficiente para poder decir que llegaremos a ser grandes amigos. ¡Un tipo fenomenal en todos los sentidos. Compartiendo chascarrillos, preguntándonos por donde andaría nuestro Presidente, y nuestros largos minutos de silencio, fuimos dejando kilómetros atrás. Antonio andaba fuerte, se le veía con ganas y yo no podía ni debía, atarlo a mi ritmo, mi lento ritmo, así es que llegados sobre el Km 28, le “ordené” que se marchara (soy mucho mayor que él y tenía que obedecerme) y contra su voluntad (me consta que así fue) empezó a darle ritmo a sus pies, a soltar todo la energía que estaba conteniendo a mi lado y empezó a subir cuesta. ¡Qué maravilla verle subir después de tantos kilómetros de carrera, hasta que desapareció de mi vista ….¡Me quedada sólo, sin el compañero que me había ido dando ánimos durante esos casi 30 km…….!


     Las fuerzas empezaban a faltarme y ya andaba más que corría, ni me preguntaba por qué km iría, ni quería mirar el reloj , no quería saber nada de nada , me daba miedo saber la cruda realidad de lo que me faltaba y venirme abajo definitivamente, qué más daba, sólo me importaba una cosa: llegar.

      Fui recordando uno por uno los consejos de mis amigos que ya habían realizado alguna vez la subida. “Disfruta del paisaje. Lo intentaba pero mi mente me empujaba a bajar la vista hasta el asfalto. Guarda fuerzas para el final ¿De dónde saco las fuerzas para guardar si ya no me queda nada ¿ Cuídate del mal de altura y si sientes mareos y vómitos ....párate. Eso fue lo único que no me pasó, Gracias a Dios.

      Si te encuentras muy cansado, siéntate y descansa. ¡Eso nunca, me decía, no te sientes que es posible que ya no tengas valor para levantarte y te toque abandonar! ¿Abandonar y como se lo cuento a Mi Ser Maravilloso que su abuelo abandonó subiendo al Veleta?, Tengo que llegar.


     Y mientras tanto en cada giro de la carretera, mis ojos buscaban a mis amigos Mª Ángeles y Miguel Ángel, y me decía “me gustaría verlos en estos momentos para que me dieran un poco de ánimo, pero es normal que no hayan venido, hoy es Domingo y habrán pensado que no merecía la pena pegarse un madrugón para ver a un amigo subir sufriendo al Veleta.
 

        “Lo entendería perfectamente" y así seguí subiendo camino.
Cuando pasé por Pradollano, se me encogió el corazón por la emoción: Allí había pasado maravillosos momentos con mis hijos Mónica y José Manuel de pequeños y con mis amigos “granainos” y sus hijos Óscar y Rocío.

     Después de varios km más y en una de las curvas empecé a ver una gran área de aparcamiento, muchos autobuses y gente andando (¿Sería la Meta?) No, no era la Meta, era la Hoya de la Mora y allí junto a la carretera UNA MUJER MORENA RESUELTA EN LUNA, como escribió Miguel Hernández, me estaba esperando ¡Era ella, mi amiga María Ángeles, sólo me dio tiempo a darle un beso y un abrazo y seguí subiendo mientras le preguntaba ¿ y mi amiguico ¿ Te lo encontrarás un poco más arriba , me decía, mientras me alejaba, un poco más rápido , hacia el Veleta. Su presencia me había dado un soplo de energía.

      Bueno, pensé, por lo menos voy a ver a mis amigos. Mi corazón se alegró ¡Qué gran detalle han tenido ¡ Mis ojos, mientras subía, no paraban de buscarle pero no lo veía aparecer. Empecé a trotar ( no quería que mi amigo me viese subir andando , ¿ Qué pensaría de mi ¿ ¡ Presumido que es uno ¡ Pasaron algunos km y seguía sin verlo, ya di por hecho de que nos habíamos cruzado ó posiblemente hubiese entrado al bar mientras yo pasaba y no me había visto. Por lo menos la había visto a ella y seguí subiendo.

       De pronto empiezo e darme cuenta de que los agentes de la Guardia Civil, los de Protección Civil y los de la Cruz Roja, cada vez que pasan, se me quedan mirando y siguen su camino. ¿Pasará algo? me pregunto. ¿Notaran algo raro en mi rostro? , en la forma de andar/trotar ¿Me sancionaran por ir….tan lento? No era nada de eso, lo que pasaba es que estaban preocupados por el estado de los que nos habíamos quedado rezagados y andábamos un poco más lentos que el resto ¡

    De pronto me encuentro con que ya he llegado al lugar maldito y me acuerdo de mi amigo Manolo Rico. Si, había llegado a los últimos fatídicos 11 km. A partir de ahí es donde dice mi amigo Manolo Rico” José Manuel, a partir de ahí es donde empieza, de verdad, la subida al Veleta” ¡Coño Manolo y los 39km que llevo subiendo que han sido ¡ 
Efectivamente ahí comienza la subida al Veleta. Enorme, rompedora, desesperante, trágica, desafiante, ahí es donde el Veleta cual hermosa mujer, parece decirte: ¿Quieres conquistarme?  ¿Quieres hacerme tuya?  ¿Pues entrégate en cuerpo y alma a mí, llega hasta lo más alto y sólo entonces seré tuya para siempre. Si amigo Oskar, recuerdo tus palabras “Al Veleta se le quiere o se le odia “En ese momento empecé a quererla.

       Sigo devorando kilómetros, más que devorar digamos que masticando kilómetros.
       Dios, no puedo más , ¿ seré el último en llegar ? En ese momento me acuerdo de un GRANDE, Moratinos. No lo he visto durante la carrera, posiblemente este arriba. Ese pensamiento me da un poco de fuerzas para seguir andando. ¡Encontrarme con Moratinos allí arriba será un pasada, los dos juntos en lo más alto del Veleta ¡ Ya no intento siquiera trotar, cada vez me quedan menos fuerzas . Ya casi al final y entre un grupo de agentes de la Guardia Civil que estaban recogiendo sus mochilas para bajar , aparece una bella agente que me ofrece una botella de agua la cual cojo con enorme alegría , mientras me dice , ánimo sólo quedan un kilometro y medio. Me vuelvo y mirándole a los ojos muy serio le espeto: No me engañe Sra. agente, ¿ de verdad es sólo uno y medio ¿ a lo que me contesta sí, hombre sí , ya ha llegado Ud. 

        ¡Bien , por fin hemos llegado ¡ Incrédulo de mi, esos 1.500 metros serían enormes , eternos, insufribles, pero donde viviría los momentos más emotivos de toda la jornada. Sigo subiendo y a cada paso siento bajo mis pies las piedras deslizarse, ya no sé si ando, hacia arriba, hacia los lados o simplemente estoy parado. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que la bella agente me dijo “Un kilometro y medio? ….” ¿Cuanto llevaré recorrido desde entonces? Me paro por un momento y miro hacia arriba, no la veo, la figura esbelta y erguida del Veleta no la veo, ¿Dónde estoy?  ¿Cuánto me falta por llegar ¿ Por que ya no veo la imagen del Veleta? y entonces en un arrebato de furia, rabia e impotencia, grité ¡ Quieres verme rendido, implorándote, arrastrándome hacia ti, déjame al menos que vea tu rostro de cerca antes de hincar la rodilla ! y seguía subiendo. Entonces me volví a acordar de él, de Mi Amigo, al que me hubiese gustado abrazar durante la subida. Ya debo estar casi en la Meta pero no veo a nadie, quizás ya han recogido todo, espero que por lo menos quede algún autobús, pensé, para volver. Tengo frente a mi otro nuevo giro , este hacia la izquierda y en ese momento oigo una voz gritándome “ todavía queda gente arriba y me están dando ánimos “, volví a pensar , agudizo el oído y entonces oigo la palabra “ amiguico” ¡ Dios no puede ser , “amiguico “ nada más que me lo dice él, levanto la mirada, no puedo ver bien, el sudor el aire y el polvo hacen que mis ojos tengan problemas de visión , alguien con las manos en alto me hace señas como celebrando algo muy grande, agudizo el oído y entonces sí , entonces oigo “ amiguico, lo has conseguido, amiguico” ¡ No puede ser, es tanto lo que había deseado abrazarlo durante la subida que esto podía ser producto del esfuerzo realizado y no ser real.

     Pero no. No era una visión, él estaba allí, MI AMIGO me estaba esperando con los brazos abiertos. Me paré y como pude comencé a correr gritando “va por ti amiguico, estas últimas zancadas van por ti “¡Allí arriba, a 3.290 metros, después de 8 horas de subida , estaba corriendo, dedicándoselo a mi amigo. Sólo fueron 15 ó tal vez 10 metros, corriendo, pero fueron los metros más felices que había corrido hasta ese momento. Cuando llegué hasta donde se encontraba , nos abrazamos y rompí a llorar, estaba roto y mi AMIGO me decía que me calmara que la meta estaba “ ahí en el último giro “ que no hablara, yo quería darle las gracias, decirle lo contento que estaba de verle , pero me ahogaba la emoción. Cuando realice el último giro a la derecha y enfile la subida hasta el luminoso y vi la hora, 8h.10m. Volví a pararme y comencé a correr, si a correr, porque MI AMIGO se merecía otro esfuerzo, y verme entrar en la Meta corriendo.

     ¡Que importaba que no tuviese público aplaudiéndome a mi llegada. Allí estaba ÉL para aplaudirme ¡

     ¡Que importaba que las cámaras fotográficas no me deslumbraran con sus flax !.  ÉL me haría el mejor reportaje. ¡Que importaba el tiempo invertido en la subida, lo había conseguido y ÉL , era mi mejor testigo, él MI AMIGO.

      Pero no todo había terminado, yo había llegado hasta allí arriba para pedirle al Veleta, un regalo muy especial, por eso cuando crucé la meta, alcé las manos, no en señal de victoria, alcé las manos para pedirle al Veleta lo que había venido a buscar, para Mi Ser Maravilloso, y entonces fue cuando el Veleta me miró, me entregó su Estrella Más Bonita y acabó enamorándome. ( José Manuel Sáez Pérez - Satronika )